Te sigo esperando en la noche,
dejé las llaves de mi cuerpo bajo la luna falsa para que entres a mis sueños y los hagas tuyos.
No hagas ruido sin mí, haremos música juntos.
Desde mi cuarto rosa.

Dice la noche que se cansó de ser ignorada, se cansó de fingir que todos la aman, sabía bien que todos dormían al verla, y sabía bien que nadie la extraña, ella lloraba dejando sus lágrimas caer en forma menguada, y solo se alcanzaban a ver desde los ríos, se sentía usada y sola, estaba harta de usar el mismo vestido negro y sus pendientes con formas de nebulosas, ya no tenía sentido seguir siendo la misma pues su rutina consistía en nunca conocer el día, se dormía llorando sabiendo que empaparía cualquier lugar a su paso, estaba tan preocupada por mirar más allá de donde sus reflejos llegaban, que había olvidado su entorno, ya no le importaba su amor por el sol, escribía eclipses sobre su blusa y se tejió una abrigo de estrellas, se preparó, extendió su suave cuerpo y camino hasta la orilla del filo y se dejó caer al mar, oscureciéndolo en su parte más profunda, entonces se sintió plena, parte de alguien, dejó sus estrellas regadas por el mar y murió abrazando a la arena. El fondo era su hogar, el fondo era yo. Desde mi cuarto rosa.